Carlos Bellisio, hombre mayor con barba blanca y anteojos, en un aula romana practicando italiano con otros estudiantes adultos.
Carlos Bellisio, hombre mayor con barba blanca y anteojos, en un aula romana practicando italiano con otros estudiantes adultos.

Un giro de vida tras 40 campañas en la Antártida, con un contexto útil para un colega que valora el aprendizaje en la segunda mitad.

40 expediciones a la Antártida, ahora en Roma Flujo de la historia y datos clave

Carlos Bellisio, técnico científico argentino, pasó 48 años vinculado al Instituto Antártico Argentino y al Conicet, realizando 40 campañas oceanográficas en la Antártida desde 1976. Allí trabajó con peces, plancton y aves, ganándose el apodo de 'El Mono' entre sus pares. Tras jubilarse, tomó una decisión inesperada: aprender italiano en Roma a los 68 años, en un curso para adultos extranjeros. Aunque nunca había viajado a Europa, encontró en esta experiencia una forma de superar su miedo al ridículo y ampliar sus conexiones humanas.

La transición de los botes semirrígidos en mares australes a las aulas del centro histórico romano marca un cambio profundo en su vida. En Roma, ya no es el experto técnico, sino un estudiante más, enfrentando verbos irregulares y diálogos cotidianos. Su motivación surgió tras una conversación con una vecina, Isabel, quien lo animó a viajar y estudiar idiomas tras la muerte de su esposo. Inspirado por sus historias, Carlos aceptó el desafío.

Bellisio destaca que su sociabilidad siempre fue clave, tanto en la Antártida como ahora en Roma. Aunque no domina el inglés, ha conectado con personas de todo el mundo. Su hija Camila, con quien mantiene una relación cercana, trabaja transportando mascotas internacionalmente. En Roma, Carlos ha encontrado una comunidad temporal hecha de compañeros de clase, profesores y otros adultos que, como él, deciden empezar algo nuevo a una edad avanzada.

Datos clave

  • Carlos Bellisio realizó 40 campañas científicas en la Antártida desde 1976.
  • Trabajó 48 años en el Instituto Antártico Argentino y el Conicet como técnico científico.
  • A los 68 años, comenzó clases de italiano en Roma con estudiantes adultos extranjeros.
  • Su motivación surgió tras conversaciones con su vecina Isabel, quien viajaba para estudiar idiomas.
  • Bellisio se especializó en peces durante sus expediciones, siguiendo los pasos de su padre, ictiólogo.
  • Actualmente vive solo en Núñez, Buenos Aires, y tiene una hija de 34 años que trabaja en transporte de mascotas.

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