Ilustración de dos personas que se parecen físicamente, con ADN entrelazado y siluetas de reyes europeos y neandertales al fondo, simbolizando la complejidad de la identidad genética.
Ilustración de dos personas que se parecen físicamente, con ADN entrelazado y siluetas de reyes europeos y neandertales al fondo, simbolizando la complejidad de la identidad genética.

Cada uno de nosotros comparte más genes de lo que creemos con extraños alrededor del mundo, un dato con contexto útil para un amigo que piensa en identidad más allá del apellido.

¿Tienes un doble en algún lugar? Flujo de la historia y datos clave

El genetista Carles Lalueza-Fox, investigador del CSIC y director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, explora en su libro *Identidad* cómo el ADN redefine quiénes somos. A través de estudios sobre dobles físicos —personas no emparentadas que se parecen notablemente—, su equipo descubrió que estas coincidencias no son solo faciales: comparten variaciones genéticas vinculadas al comportamiento, dieta e incluso hábitos como fumar. Esto sugiere que la selección evolutiva favoreció la diferenciación individual, especialmente en el rostro.

Lalueza-Fox también aborda cómo los tests genéticos desafían identidades raciales y familiares. Muchos afroamericanos descubren ascendencia blanca por violaciones históricas durante la esclavitud, y Barack Obama, aunque se define como negro, tiene un perfil genético mixto. En Europa, las casas reales, altamente endogámicas, muestran coeficientes de consanguinidad extremos: Carlos II de España llegó al 25%, mientras que Juan Carlos de Borbón tiene un 5%. En contraste, Felipe VI tiene niveles cercanos a la población general.

El reconocimiento facial y la vigilancia también entran en juego: los gemelos idénticos se usan para entrenar algoritmos, pero incluso ellos acumulan diferencias genéticas durante el embarazo. Lalueza-Fox advierte que la privacidad genética está en riesgo, ya que bases de datos comerciales pueden rastrear parientes lejanos, incluso en investigaciones criminales. Aunque los tests de ascendencia son populares, muchas interpretaciones —como ser '10% vikingo'— carecen de rigor científico.

Finalmente, el científico reflexiona sobre el futuro: la edición genética podría normalizarse, pero insiste en que nuestra identidad no está solo en las células, sino en nuestras acciones. Como escribe en su libro, la mayoría seremos olvidados en pocas generaciones; lo que perdura es lo que hacemos, no solo lo que heredamos.

Datos clave

  • Carles Lalueza-Fox es investigador del CSIC y director del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.
  • Un estudio suyo reveló que personas físicamente similares (doppelgängers) comparten genes no solo de estructura facial, sino también vinculados al comportamiento y hábitos.
  • Carlos II de España tuvo un coeficiente de consanguinidad del 25%, el más alto registrado en Europa.
  • Juan Carlos de Borbón tiene un coeficiente de consanguinidad del 5%, mientras que Felipe VI está cerca del promedio general.
  • Las casas reales europeas descienden mayoritariamente de la reina Victoria, con alta endogamia a lo largo de siglos.
  • Gemelos idénticos difieren en promedio en cinco mutaciones genéticas tras la división del embrión, y algunas parejas llegan a casi 20 diferencias.

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