Ilustración de una casa con huellas tóxicas entrando por la puerta desde los zapatos, con símbolos de metales pesados y bacterias en el suelo interior.
Ilustración de una casa con huellas tóxicas entrando por la puerta desde los zapatos, con símbolos de metales pesados y bacterias en el suelo interior.

Los niveles de plomo en el polvo doméstico de la CDMX llegaron a 213 mg/kg, un riesgo claro para niños que gatean, útil contexto para un amigo que quiere proteger a su familia.

Zapatos en casa: el peligro oculto Flujo de la historia y datos clave

Caminar con zapatos dentro de casa no solo ensucia el piso: puede introducir toxinas como plomo, arsénico y níquel, además de bacterias resistentes a antibióticos. Un estudio del Departamento de Ecología de Washington y otro publicado en la revista Environmental Science & Technology revelaron que las suelas transportan contaminantes desde el exterior, que luego se acumulan en el polvo doméstico. En México, investigadores de la UNAM analizaron polvo en 14 entidades y hallaron niveles de plomo hasta 213 miligramos por kilo en interiores de Morelia y la Ciudad de México, muy por encima de los niveles exteriores. El polvo de la CDMX resultó tres veces más contaminante que el de ciudades del Reino Unido. Además, un análisis de 418 estudios en Surgical Infections confirmó que las suelas portan bacterias peligrosas como Staphylococcus aureus resistente a la meticilina y Clostridium difficile.

La antigüedad de la vivienda también influye: cada año adicional se asocia con más plomo y arsénico en el polvo interior. Casas con acceso a jardín o pintura exterior deteriorada tienen niveles aún más altos, lo que confirma el arrastre desde el exterior. Los niños y bebés son los más vulnerables, ya que gatean y llevan las manos a la boca frecuentemente. Ante esto, expertos de la UNAM y de Washington recomiendan quitarse los zapatos al entrar, usar alfombras en la entrada y aspirar con filtro HEPA.

Aunque no hay una norma internacional que prohíba usar zapatos en casa, la evidencia científica acumulada en múltiples países sugiere que eliminarlos en la puerta es una medida efectiva para reducir la exposición a contaminantes. Pequeños cambios como limpiar con paños húmedos de microfibra y ventilar bien también ayudan. El riesgo no es inmediato, pero la acumulación a largo plazo sí representa una amenaza para la salud, especialmente en hogares con menores.

Datos clave

  • Un estudio de la UNAM encontró niveles de plomo de hasta 213 mg/kg en polvo interior de hogares en Morelia y CDMX.
  • El polvo de la Ciudad de México es tres veces más contaminante que el de ciudades del Reino Unido.
  • El 74% de las cepas de Clostridium difficile en zapatos de trabajadores de salud coincidían con las de pacientes hospitalizados.
  • Cada año adicional de antigüedad de una vivienda se asocia con 5.0 mg/kg más de plomo en el polvo interior.
  • El acceso a jardín incrementa el plomo en el interior hasta un 94%.
  • El Departamento de Ecología de Washington recomienda quitarse los zapatos, usar alfombra en la entrada y aspirar con filtro HEPA.

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